Este mes de octubre hemos realizado una formación en la Casa de las Mujeres de Donostia, un “taller para mujeres emprendedoras”, en el que en 8 horas hemos hecho todo el camino desde el sueño al plan de acción.

Primero hemos dejado volar la imaginación y llegar a nuestro sueño, ¿qué es lo que queremos realmente en la vida? Ese proyecto que tengo pendiente…¿es mío realmente o voy acompañando a alguien que “tira de mi”?. ¿Cuál es mi verdadero propósito en el mundo?. Como veis, empezamos desde lo alto, para ir bajando. Desde el sueño, llegamos al objetivo. ¿Cómo materializo este sueño en la realidad? ¿Qué objetivo me voy a poner?. Tened en cuenta que los objetivos tienen unos requisitos que deben cumplir: Ha de ser Específico, Medible, Alcanzable, Realista y Termporizado, tiene que poderse realizar en un año. Si no es posible, podemos dividir los objetivos en dos o tres metas, que se van alcanzando sucesivamente.

Y ¿con qué recursos cuento para conseguir mi objetivo? Estamos hablando de emprendedoras, entonces, la materia prima fundamental SOY YO. Yo voy a crear una empresa, y tengo que saber con qué cuento de mi para optimizar mis propios recursos. Hicimos una inmersión en el autoconocimiento, y de allí salieron momentos muy reveladores, de cómo me veo y cómo me ven los demás. Y cómo veo el mundo, a través de los filtros que tengo instalados, algunos de nacimiento y otros de “educación”. No decimos que hay que quitárselos, pero sí ser conscientes de que los tenemos y de que otras personas no ven el mundo de la misma manera que yo.

Contamos todas las personas con unos recursos que a veces tenemos aletargados o no les hemos prestado atención, hay que redescubrirlos. Sí, redescubrir porque nacimos con ellos bien despiertos, pero se han ido empequeñeciendo y ocultando: hablamos del optimismo, de la resiliencia, de la creatividad y del humor. ¡Que no falten!.

Y claro, al emprender es necesarios hablar del MIEDO, ¡cómo no!, el miedo que paraliza, que nos hace dar vueltas y vueltas, para dar el primer paso, tiene una intención positiva, nos quiere proteger de los “peligros” que acechan ahí fuera… Pero también nos impide disfrutar de todas las oportunidades. Así que gracias, miedo, pero no te necesito. Seguimos adelante, poco a poquito, y damos los primeros pasos en el plan de acción.

Un plan de acción que cuente con todos los elementos que hemos visto, y que nos lleve, casi sin darnos cuenta, a ir consiguiendo objetivos. Y lo digo en “gerundio” porque la vida no va de conseguir algo, la vida es el camino, con la vista en el sueño y el pie en el siguiente paso, y todos ellos han de disfrutarse por igual.